¿Cuándo es el momento de volver a casa para un expat?. Razones, preguntas y retos.

En muchas ocasiones sobrevuela en los expatriados la pregunta: ¿Cómo sabes si es el momento de ir a casa? Independientemente de si has vivido en el extranjero durante unos años o te estás acercando al fin de una asignación más corta, hay mucho en lo que pensar antes de tomar la decisión. 

No todas las personas que atiendo pueden plantearse esta pregunta puesto que la idea de volver, aunque se quiera, es imposible por la situación socioeconómica o política del país por lo que de forma natural se desecha. Para algunas otras la vuelta es forzosa por motivos familiares o laborales.  

Y para otras se convierte en una decisión instintiva e incluso impulsiva que a la que apenas dedican tiempo de reflexión y parte de un “me vuelvo” afirmativo.

La cuestión es que normalmente la idea de volver a casa sobrevuela principalmente cuando realmente existe esa posibilidad. Aunque habría que preguntarse que se entiendo como concepto de casa. Pero eso es un tema más profundo. 

Personalmente me he planteado en numerosas ocasiones está pregunta sobre todo en los momentos más difíciles, aunque también cuando pienso en mis hijas y mi vida en pareja. Es un dilema que también he trabajado con muchas las personas que atiendo. 

¿Qué razones se plantean para volver al país de origen? 

Hay muchas razones y factores, pero entre las más habituales están las siguientes:  

  • Razones familiares: se trata de un factor muy importante para muchos expatriados que han estado en el extranjero durante un tiempo largo. El apoyo de la familia y los buenos amigos no es fácil de replicar. Esto es particularmente importante si decides construir una familia mientras estás en el extranjero porque es posible que quieras que tus hijos crezcan cerca de sus abuelos u otros parientes. O sencillamente te ves desbordado/a por la falta de apoyos en la crianza. 
  • Barreras idiomáticas y culturales: Si logras dominar con fluidez el idioma local, podría suponer tener menos oportunidades de trabajo en el lugar de acogida. Esto es especialmente sensible para el acompañante expatriado que ha emigrado con su pareja que tiene un trabajo asignado, pero al acompañante le cuesta mucho más integrarse laboralmente por esta razón. Tal vez pueda hacerlo en otro idioma con suerte, pero si no es así este lastre supondrá una razón de peso para querer volverse a la larga. Por otro lado, la relación con el mundo sociocultural es clave según el país al que te has extratriado. Puede ser que sencillamente no encaje en tus valores o que resulta un inconveniente para llevar la vida que quieres llevas solo o tu familia. 
  • Falta de red social: pasa el tiempo y la red social no crece constructivamente o no existe. Esto es especialmente duro para los expatriados que viven solos que tras pasar unos años y por moverse de un trabajo a otro o porque no logran construir la red o porque la red que construyen al ser internacional tendrá movimiento acaban por no encontrar un lugar en donde sentirse arropado y esta razón afecta en el hecho de querer pensar en volver ya que consideran que en el país de origen podrán recuperar parte de su red antigua y poder construir otra nueva de manera más sencilla al conocer los códigos culturales y el idioma. 
  • Mejores perspectivas en el país de origen: si tu familia y tú creéis que tus perspectivas profesionales son mejores en tu país de origen, esto podría despertar un deseo de volver a casa. Es lógico. Si hay trabajo y al hacer la balanza es más sencillo volver está claro que la decisión es clara. Además, si en el país de origen cuentas con más apoyos la cuestión se clarifica todavía más. 
  • Fin de una asignación de trabajo: Si tu tiempo para trabajar en un lugar era temporal y ha expirado es sin duda el momento de marchar. También si estaba asociado a un visado de trabajo que de igual forma ha terminado. 

En esta cuestión existe una paradoja que he comprobado que sucede a menudo. Y es la de que parece más fácil irse al extranjero que volver a casa. Para algunas personas, la repatriación tiene una fuerte connotación de final: cuando se está en el extranjero, ayuda saber que existe la opción de volver a casa, mientras que una vez en casa, la opción de irse al extranjero puede no presentarse de nuevo o se tiene la sensación de ser más difícil.  

Pero para otras personas, la repatriación puede ser una acción disfrazada con expectativas poco realistas que hay que saber ajustar porque ni no puedes encontrarte una desagradable sorpresa. 

La cuestión es que como afirmó Joseba Achotegui “nunca se vuelve siempre se va”. Es importante tener en cuenta esta cuestión porque volver al lugar de origen es en parte una nueva migración que estará tintada de lo que se llama un choque cultural inverso. Que espero sea motivo de otro post. 

En este quiero centrarme en cuestiones o preguntas que puedan ayudarte a decidir o pensar sobre esa posible vuelta. Pero ojo, como siempre aconsejo. Aunque tengas muy claro que quieres volver seguramente pasará mucho tiempo o incluso que no se lleva a cabo en los que es muy importante no “parar” tu proceso migratorio en el lugar donde vives porque generará una presión añadida y te privará de buenas experiencias, aunque haya decidido volver. 

Aquí comparto alguna cuestión a debatir contigo mismo/a o con las personas implicadas. Y que todas deben fundamentarse en tener en cuenta tus valores personales y compartidos y tu integridad en diferentes niveles. Ellos actuaran de guía principal en la decisión. 

Posibles preguntas que te ayuden a reflexionar 

LA primera y más importante sería: ¿Cómo ha evolucionado y tu estado de salud vivir en el extranjero? 

Pero te invito a considerar como primer pilar como la vida de expatriado está afectando a su salud mental o a la de su cónyuge e hijos. Para muchos, en algún momento, la vida de expatriado empieza a pasar factura y algunos de los miembros de la familia o en el caso de estar solo se encuentran en un estado no muy favorable que puede conducirlos a un burnout del migrante.   

Es lógico que, en ciertas fases, sobre todo al principio, lo descartaremos como parte del proceso de adaptación, pero si las dificultades continúan o aparecen otras nuevas y se cronifican, debes tener en cuenta su salud mental a largo plazo o cómo se pueden mejorar en el país de acogida. Y sobre todo no arrojar toda la esperanza en que si se vuelve porque a lo mejor tampoco hay garantías.   

Tras esta pregunta inicial e importante te propongo otras:

  • ¿Vivir en el extranjero favorece tus objetivos a largo plazo? 
  • ¿Cómo afectará a tu relación de pareja e hijos/as tu vida actual frente a una vida en casa? 
  • ¿Cómo afecta una supuesta vuelta a cada miembro de la pareja? 
  • ¿Qué perspectivas profesionales y de equilibrio entre trabajo y vida privada son importantes para ti? ¿Qué lugar te las ofrece? 
  • ¿Qué tipo de estabilidad, ahora y/o en el futuro, necesitas y dónde puedes conseguirla mejor? 
  • ¿Cuál es la situación en relación a los padres cuando ya son mayores? 
  • ¿Sigue teniendo sentido la vida de expatriado? ¿Te sigue satisfaciendo tu vida fuera en relación a las necesidades por las que te marchaste?  
  • Pensando con la mayor objetividad posible, ¿sabes que te estás esforzando más allá de tus límites viviendo fuera y crees que tendrías una mejor calidad de vida en casa? 
  • ¿Sientes que vivir fuera en realidad ha sido escapar de algo? ¿Crees que aun así no has logrados escapar? 
  • ¿Repercute el hecho de marcharte en tu sensación de logro y orgullo por lo que ha conseguido? 
  • ¿Crees que pesa mucho la decisión de volver la sensación de haber fracasado? 

Hay miles de preguntas posible, te invito a hacer las tuyas que sean claves en esta decisión. 

Dado lo importante y difícil que es la decisión de repatriarse para la mayoría de los expatriados, te aconsejo que te tomes el tiempo de calidad necesarios para reflexionar sobre ello. No es de un día para otro y aunque tomes la decisión pasará un tiempo hasta qu

e se lleve a cabo. Conozco a muy poca gente que se haya ido de un día para otro, de medio a un año mínimo es el tiempo que me he encontrado en las personas que atiendo y otros conocidos.  

Intenta no guiarte por los impulsos demasiado, aunque si darle espacio a la bonita combinación de intuición y reflexión. Dale espacio a sentirte incómodo lidiando con sentimientos necesarios sentir a la hora de tomar la decisión. 

Si tu respuesta es “sí, me vuelvo…”, entonces, ¿Cuáles son los desafíos? 

Una vez tomada tu decisión, hay que tener en cuenta que llevará un tiempo y una preparación asentarte. Teóricamente estás de vuelta en tu entorno conocido con tu familia y amigos, pero no siempre resulta tan sencillo. Volver en un nuevo proceso migratorio como he dicho y debe tratarse como merece para que lleve el mejor camino posible. Por eso es importante dedicarle tiempo a entender dos de los desafíos más importante y seguramente vas a encontrarte:  

  • 1.- CHOQUE CULTURAL INVERSO. El choque cultural inverso se produce cuando la vida que has construido en tu vida en el extranjero ya no encaja con las dinámicas sociales de tu país de origen. Además, aunque esperes erróneamente encontrarte tu país de origen tal como era cuando te marchaste, en realidad es probable que muchas cosas hayan cambiado entre ellas y la más importante: tú has cambiado y te has transformado personalmente y eso es maravilloso en parte a pesar de los momentos no tan bueno. Este choque es más significativo si has estado fuera durante varios años.  
  •  2.- CAMBIOS EN LAS DINÁMICAS DE FAMILIARES Y AMIGOS  . Para estas personas la vida ha pasado también y haya cambiado aspectos de su vida: tus padres cuando te fuiste eran laborablemente activos y ahora son jubilados con otras necesidades o tal vez amigos hayan vivido experiencias de vida que te han sido más ajenas al vivir fuera. Es por ello no es tan fácil tan sencillo volver a tu antigua rutina con ellos al igual que para ellos no será fácil poder entender ciertas costumbres que hayas adoptado o cambios de manera de vida que has desarrollado. Si vuelves a casa, es importante entender que de alguna manera se irá creando juntos una nueva vida, unida en el pasado pero abierta a nuevas dinámicas en tu presente como retornado. Y hay que advertir que tal vez no todas tengan el éxito que esperabas. Por eso es importante estar abierto a construir nuevas redes o redimensionar las que ya tenías. 

Espero que te haya servido de ayuda este artículo. Regreses o no, estés en proceso de reflexión o lo hayas descartado por el momento, sea como fuere, mi consejo es seguir viviendo la experiencia en el momento presente y extraer todo lo bueno de vivir fuera. 

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