Cómo establecer límites con la familia cuando vuelven de visita los migrantes 

Todas las personas que vivimos lejos de la familia sabemos lo que supone “las visitas” a nuestro lugar de origen. Gran parte de las personas que atiendo cuando vuelven de la visita suelen decirme «Necesito unas vacaciones de las vacaciones». Sobre todo, en la época de navidades ¿Por qué sucede esto? ¿Cómo influye la cuestión cultural familiar? ¿Cómo establecer límites constructivos para una visita lo más equilibrada posible?  

Las personas que atiendo y sus descendientes son hispanohablante y por lo tanto crecieron en líneas generales en un formato de cultura y sociedades más colectivistas que individualistas a nivel familiar.   

Familias colectivistas e individualistas 

En las culturas colectivistas, las familias tienden a caracterizarse por el respeto a la autoridad de los padres y por vínculos fuertes e interdependientes. Se fomentan y priorizan los vínculos estrechos entre los miembros individuales. Se enfatizan las necesidades y objetivos del grupo familiar en su conjunto por encima de las necesidades y deseos de cada individuo. En tales culturas, las relaciones con otros miembros del grupo y la interconexión entre las personas juegan un papel central en la identidad de cada persona. Esto también se le ha dado el nombre de Familialism or familism 

Por el contrario, en las familias más individualistas, hay vínculos más laxos y las necesidades individuales a menudo reemplazan las necesidades del grupo

Ninguno es mejor que el otro. Ninguno es perfecto. En uno, puede ser difícil defender las necesidades personales cuando se priorizan los demás, y en el otro, puede haber niveles de aislamiento y desconexión debido al enfoque en uno mismo. Cada uno decide donde quiere estar en base a sus valores. Sea donde fuera se trata de que sean respetados. 

Para migrantes y descendientes que viven en el extranjero y además pertenecen a más de una cultura, este hecho puede suponer un importante reto. No queremos como meta la independencia de la familia, pero le experiencia fuera nos otorga una amplitud de nuestro autoconcepto y por tanto una redimensión más o menos significativa de nuestros valores culturales, filtrados inevitablemente al vivir fuera. 

Carlos Rodríguez

El enfoque reside en lograr una interdependencia donde se pueda convivir con nuestros seres queridos, pero no para ellos dentro de reglas inamovibles. 

¿Cómo puede proteger tu salud mental respetando los valores y dinámicas culturales y familiares? 

Uno de los mayores retos para defender la interdependencia parece que tiene que ver con el concepto de enmeshment (enredo). Visto desde una perspectiva emocional y de codependencia. Las familias “enredadas” son las que se manejan en límites permeables y una falta de separación de los demás miembros.  

El enredo puede definirse como la experiencia de confusión de la propia separación de los demás, un sentido disminuido de uno mismo que incluye una pérdida de autonomía en las relaciones y una incapacidad para experimentar, comprender y valorar plenamente los propios pensamientos, sentimientos y necesidades en el mundo. contexto de relación. Ingrid

Bacon & Jeff Conway

Esto puede conducir directamente a disminuir la sensación de autonomía y a aumentar la lucha por comprender plenamente nuestros propios sentimientos, pensamientos y necesidades. Las “vacaciones” en el lugar de origen pueden exacerbar estas experiencias anteriores debido a las altas expectativas, las posibles presiones, chantajes emociones presiones o cercanía física. 

Pero este enredo no puede ser negativo porque si es constructivo nos ofrece justo lo que los emigrados necesitamos: protección y apoyos. No todas las culturas y familias colectivistas están enredados negativamente o tienen una codependencia destructiva. 

En mi trabajo con personas emigradas no se centran ni en ausentarse de la familia de una forma totalmente individualista, ni entregarse por completo a ella. La clave reside en el equilibrio, las necesidades, la negociación y establecer límites personales y compartidos. Es todo un reto y todos los que viven fuera lo saben. No se trata de un ellos o yo. 

Volver «con la lengua fuera» porque tienes que visitar, porque debes estar, porque debes cambiar tus hábitos por completo en beneficio de la familia no ayuda a tu salud mental ni siquiera a tu familia.  

Carlos Rodríguez

Consejos para poner límites en las relaciones familiares 

Es importante tener claro que los límites tienen la función de cambiar el comportamiento de otras personas, sino que sirven para proteger tu salud integral, tus recursos y tu energía. Y los límites no son iguales para todos. Cada familia es un mundo y tus tomas tus decisiones con la idea de preservar tu salud y poder tener una relación constructiva con la familia. 

Estos límites son muy evidentes en las visitas navideñas puesto que hay más dinámicas “obligatorias”, más familia que se junta, más intensidad…por lo que es representativo, pero puede aplicarse a cualquier momento. 

1.- Reflexionar sobre tu idea de límite. Esto es muy importante para poder comprender tus propias dinámicas y relación con los límites en tiempo presente y en el pasado. De esta manera podrás adecuar estrategias para establecerlos. Puedes preguntarte tal vez: ¿qué entiendes como límite hacia otras personas? ¿Cuál ha sido tu relación con los límites en tu historia?  

2.- Estar preparado/a para los cambios de dinámicas y hábitos. Cuando vuelves a visitar a la familia las dinámicas y entorno cambia y con él se entra a veces en un estado parecido al caos en dónde los hábitos y tus dinámicas se trastocan. En ocasiones más de lo que quieres aceptar. Una buena idea es encontrar micro rutinas para ti que te ayuden a equilibrar la situación 

3.- Expresa tus límites con los actos, no solo verbalizándolos. Dependiendo de la cultura puede ser “agresivo” explicitar los límites de forma verbal. De hecho, es muy importante a quien se lo expresas y en que contexto, así como expresar lo que sea necesario expresar. En lugar de transmitir el límite el límite, puedes establecer límites de tiempo en cuanto a cuánto tiempo estará cerca de ciertos miembros de la familia o de visita. Se trata de pequeños actos que te ayuden a mantener tu equilibrio y bienestar. 

4.- Redirigir la conversación antes temas peliagudos o incómodos. En ocasiones hay ciertas personas que tienden a ser menos constructivas para ti que otras. Sus comentarios o las sensaciones que nos transmiten no son beneficiosas. Normalmente esto se representa en comentarios fuera de lugar e insistencias con temas a los que podemos ser más sensibles (¡“Pero vuelte a España ya!”, “Como puedes vivir en ese país que no hace sol”, “Tu madre está muy triste porque no vives cerca de ella” etc.…). Un buen recurso y anticipar y limitar el tiempo o la cercanía que pasas a solas con ellas o si estás en grupo alejarte del lugar que ocupan (pienso en cenas navideñas). Otra solución es tener recursos para cambiar el tema rápidamente y sutilmente para alejar la fuente de conversación conflictiva o estresante. 

5.- Convivir y relacionarte de forma constructiva con el sentimiento de culpa. La culpa está muy presente en el migrante. De hecho, le dediqué un podcast entero a ello. Es un sentimiento muy presente en todos, pero especialmente en según qué momentos al emigrado. ¿por qué? Porque nos alerta de que algo hemos hecho mal y si se relaciona con la familia por las razones que sea, tratamos de rectificarlo asumiendo expectativas alejadas de los valores que te mueven. Es un sentimiento muy ancestral que se creó para “no ser expulsado de la tribu” algo que era peligro de muestre hace muchos años. En este caso hay que trabajar con ella, saber de dónde viene y analizar si la culta sientes está justificada o es fruto de imposiciones injustificadas que traspasan tus límites. 

6.- Abarca hasta donde quieras o puedas con recursos equilibrados. Tenemos recursos limitados. Y cuando volvemos de visita, especialmente en épocas señaladas, el tiempo es el que es. No podemos abarcar todo y hacerlo puede ser una gran fuente de estrés. Acostumbrarse a decir no basándose en tus recursos y limitaciones no es algo mal, ni vas a decepcionar a nadie si se dice bien o se buscan alternativas saludables que no te hagan renunciar a tus propias necesidades y al mismo tiempo dar y estar con personas que te importan. Si por ejemplo quieres pasar tiempo con ciertos familiares o amigos por separado, pero no es posible, tal vez puedes hacer una reunión grupal. Si por ejemplo quieres pasear con tu madre o padre, o hermano o hermana para charlar tranquilamente pero no puedes, tal vez puedas pedirle que te acompañe a una gestión que debas hacer o que te vaya a buscar al aeropuerto para poder pasar un tiempo a solas. En otras ocasiones sencillamente no es posible y siempre se puede transmitir de forma cálida y honesta desde tus sentimiento y necesidades. No lloverá a gusto de todos. 

7.- Escúchate desde quién eres para valorar tus necesidades y cuando no estás bien. Esto es diferente para cada uno. Sencillamente trata de conocerte bien, clarificar tus valores e identificar lo que no te sienta bien para poder intentar redimensionarlo. Esto te ayudará a reconocer qué límites debes establecer realmente para su bienestar sin dejar de lado a tu familia o amigos. Recuerdo un caso de una persona que me contaba que en un determinado contexto la relación familiar esa muy tensa. Entonces probamos a ofrecerles otro contexto para estar juntos en ese determinado momento y funcionó. En ocasiones saber con qué no estás bien, es un punto inicial para buscar alternativas asumiendo que pueden que no funcionen y haya que buscar otras. 

8.- Interiorizar que no podrás agradar a todo el mundo. Esto es imposible y si fundamentas tu visita en este pilar vas a acabar tremendamente estresado y en realidad estará obstaculizando tu capacidad para establecer o mantener límites. Reflexionar antes de decir que si o trabajar con la idea de que decepcionar a otra persona no significa que estés haciendo algo más son puntos importantes. 

9.- Hacer un buen manejo de las expectativas. En lugar de tratar de convencerse de que esta vez podría ser diferente, ser realista y ajustar las expectativas acerca de las luchas o problemas que pueden surgir en función de patrones anteriores familiares es un punto importante. Reflexionar sobre lo que le preocupa que suceda y luego enumerar cómo puede manejarlo para sentirse más seguro puede ser una buena forma de ajustar las expectativas. Pero ojo, no se trata de controlar todo, se trata de identificar algún patrón significativo que te ayude prevenirlo. Si no se podría caer en la rumiación y preocupación excesiva lo que no es muy saludable. También debemos estar abiertos a los imprevistos que es diferente a patrones repetidos en las familias y todos conocemos. 

10. Reflexiona sobre tus dinámicas familiares y como puedes redimensionarlas. Esto te ayudará a comprender los roles que cada miembro de la familia cree que debe desempeñar o que ha aprendido a desempeñar. Tal vez algunas podrían funcionar aun teniendo muy claro que no podrás controlar todo. Si hay algo que puedas hacerlo pruébalo.  

Escribiendo este artículo me doy todavía cuenta más de la importancia de preservar nuestra salud, nuestro espacio aun estando rodeado de personas queridas como familia o amigos muy cercanos.  

Para la mayoría de las personas que vivimos en el extranjero (no todas), en muchas ocasiones volver cada cuando se puede se convierte en una fuente de gran estrés porque las ganas de estar en el lugar de origen ver a la gente, tener tiempo de calidad, disfrutar de un entorno familiar etc. Pero lo cierto es que vamos a estar expuestos a la decepción porque ha enfocado muchas esperanzas y planes maravilloso en un momento dado que esperabas con ganas.  

Por eso es muy importante hacer espacio al dolor porque las cosas no son como esperas que sean. Está bien que estés triste, enfadando y decepcionado porque la relación o las vacaciones no son lo que esperabas. Aceptarlas y ver que se puede hacer en próximas ocasiones trabajando algunos aspectos que te he comentado puede ser de ayuda.  

En cualquier cosa las visitan son intensas para lo bueno y lo menos bueno. Cada entorno familiar y de personas cercanas es un mundo. La cuestión es como equilibrar el hecho de preservar tus necesidades estableciendo límites y disfrutar lo máximo posible la visita es todo un reto para los migrantes de familias colectivistas.  

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