El Duelo Migratorio. Qué es y sus características

El Duelo Migratorio. Qué es y sus características

La migración, como otros grandes retos de la vida, tiene, junto a sus posibles beneficios como nuevas oportunidades y aprendizajes enriquecedores, una serie de dificultades que podemos denominar Estrés o Duelo Migratorio. ¿Qué es? ¿Qué lo caracteriza? 

El ecosistema y el duelo migratorio. Cuidado y deterioro.

Imaginemos un lago o un bosque que tienen un ecosistema sostenible. Pero al mismo tiempo debe convivir con elementos desestabilizadores que pueden alterarlo y/o por tanto ponerlo en peligro. Su propia naturaleza tendrá la capacidad de restablecer su equilibrio pero en ocasiones esta puede superarlo y una ayuda externa puede ayudar a prevenir y/o actuar para mantenerlo equilibrado.

Digamos que el acto de migrar es algo parecido. Durante el proceso se vivirán inevitablemente un duelo, es decir, una serie de circunstancias estresantes que pondrán a prueba nuestro equilibrio y para ello debemos tener todos los recursos posibles para elaborarlo de la forma más equilibrada posible. Algunas personas lo afrontan por sí mismas y otras por diferentes circunstancias necesitan apoyo.

Pero al igual que no todos los lagos o bosques son iguales, no todas las migraciones son iguales. No todos están en una situación personal, geográfica, política o social iguales o están amparados por leyes de protección iguales. No todos reaccionan de la misma manera y sus mecanismos de afrontamiento se comportan igual.

Es importante intentar descubrir y cultivar herramientas personales y sociales capaces de ayudarnos en el proceso de duelo. Construir poco a poco una inteligencia migratoria que nos ayude en la adaptación a una nueva realidad. Lograr que las muchas ventajas positivas de migrar no sea devoradas y puedan poner en peligro nuestra salud.

Carlos Rodríguez

La particularidad de cada caso: exiliados, refugiados, expatriados y emigrados.

Edward W. Said propone una interesante aproximación a los diferentes tipos de migrantes y su denominación. Distinguía entre exiliados, refugiados, expatriados y emigrados. Bajo su punto de vista, mientras la palabra exiliado le remite a «soledad y espiritualidad» de personas que viven fuera de su país normalmente por motivos políticos, la palabra refugiado le «hace pensar en grandes masas de personas inocentes y desconcertadas que requieren ayuda internacional urgente».

También se habla de expatriados, es decir, personas que «viven voluntariamente en un lugar extranjero, normalmente por razones personales o sociales». Aunque probablemente el término más neutro sea el de emigrado: «técnicamente, un emigrado es cualquiera que emigra a un nuevo país. En esta cuestión la elección es ciertamente una posibilidad».

Migrar es un proceso complejo y al mismo tiempo enriquecedor en el que existen todavía un número mayor de particularidades. Pongo mi caso que lo tengo a mano. Emigré junto a mi mujer desde España a Alemania a la edad de 36 años. Uno de los dos con un contrato bajo el brazo, la experiencia de mi pareja al haber emigrado en otra ocasión, el apoyo de nuestras familias y habiendo tomando la decisión libremente de hacerlo.

Digamos que estas circunstancias son en principio, un buen colchón emocional aunque la decisión no está exenta de dificultad por el temor de la falta de oportunidades laborales en tu país, la incertidumbre si el que va sin contrato logrará abrirse hueco, si se superará el periodo de prueba del que va con trabajo, el aprendizaje de un idioma antagónico al tuyo o integrarse una cultura muy diferente y un largo etc…

Tres premisas previas para entender la migración

Una vez dicho esto y antes de presentar algunas de las características del estrés y duelo migratorio, me gustaría apuntar dos afirmaciones que me parecen fundamentales del profesor y psiquiatra Joseba Achotegui.

1.- La fórmula Migración = Duelo NO es acertada puesto que se negaría la multitud de aspectos positivos que hay en el hecho de migrar.

2.- Los seres humanos poseemos capacidades innatas para emigrar y elaborar el duelo. Es algo que hemos realizado en nuestro recorrido evolutivo en multitud de ocasiones hasta nuestros días que tiene una presencia de primer orden.

3.- La migración NO es, en sí misma, una causa de trastorno mental. Es un factor de riesgo si: existe vulnerabilidad, si el nivel de estresores es muy alto o si se dan ambas condiciones.

CARACTERÍSTICAS  DEL ESTRÉS Y DUELO MIGRATORIO

> Es un duelo parcial

Al contrario que cuando fallece un ser querido donde la pérdida es definitiva, en el duelo migratorio la pérdida no es irreversible. Todo lo que supone el objeto la pérdida al migrar no desaparece. Parafraseando a Boss “se encuentran físicamente ausentes pero psicológicamente presentes en lo simbólico”. De hecho a muchos migrantes nos sobrevuela la constante posibilidad de regresar algún día.

> Es un duelo recurrente

Cada cierto tiempo puede reactivarse, se reaviva su fuego y se hace presente. Es una ida y vuelta emocional. Cuando viajas para visitar a la familia (si existe esa posibilidad), una llamada, una noticia, una relación a distancia del tipo que sea con el país de origen hace que los vínculos se ponga en marcha y se reactiven.

Recuerdo un detalle que me sucedía, y es que durante un año dejé de consultar la prensa española. Por alguna razón con ese acto inconsciente o consciente intentaba reducir esa recurrencia.

> Es un duelo múltiple, ambivalente y  afecta a la identidad.

Es Múltiple porque conlleva tanto muchísimos cambios y giros. Todo cambia, todo se redimensiona en muchos niveles. Es por ello que es múltiple y alberga diferentes duelos dentro del duelo general: la familia y los seres queridos, la lengua, la cultura, el lugar/La tierra, el estatus social, el contacto y sensación de pertenencia y los riesgos físicos. Este fragmento atribuido a Julio cortázar expone el exilio de forma muy interesante y personal.

“El escritor exiliado es alguien que se sabe despojado de todo lo suyo, muchas veces de una familia y en el mejor de los casos de una manera y un ritmo de vivir, un perfume del aire y un color del cielo, una costumbre de casas y de calles y de bibliotecas y de perros y de cafés con amigos y de periódicos y de músicas y de caminatas por la ciudad. El exilio es la cesación del contacto de un follaje y de una raigambre con el aire y la tierra connaturales; es como el brusco final de un amor, es como una muerte inconcebiblemente horrible porque es una muerte que se sigue viviendo conscientemente“

Julio Cortázar

Es ambivalente porque el migrante va y viene siempre deambulando entre dos sentimientos muy potentes como amor/rabia tanto por el país de origen como por el de acogida. Pero también por otras ambivalencias como son éxito/fracaso, acogimiento/rechazo, motivación/frustración, lengua materna/lengua de acogida etc.

Afecta la identidad de la persona porque para lo bueno y lo menos bueno cambia a la persona. Y este cambio, en función de la elaboración del duelo puede ser tremendamente positivo generando una apertura de mente y aprendizaje increíble o en su otro polo puede producir una sensación de malestar, desubicación y desestabilización preocupante.

La llamada identidad la RAE la define así: “Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás”. Tal vez con todo el respeto, yo sustituiría “frente a los demás” por el de “comparte con los demás” o lo añadiría en todo caso puesto que esto depende de muchos factores.

> Es transgeneracional

Afectará a los descendientes de las personas que migran. Estos al igual que sus padres elaboran su duelo en su forma particular. Y aquí hay diferentes situaciones posibles: los padres del mismo lugar de origen y el hijo nacido en el país de acogida, un padre de un origen y el otro pertenece al lugar de acogida, los padres de dos países diferentes y el hijo nacido o trasladado a una edad determinada, madre o padre que migra sola y espera traerse a su familia, etc…

Vuelvo a exponer mi caso si es útil para enfocar la dimensión que supone. Yo soy de origen español. Mi mujer es de origen Serbio pero vivió 14 años en España. Ambos migramos a Alemania con 36 años y nuestra hija nació en Múnich.

Este hecho transgeneracional nos lleva a pensar la importancia de cómo elaboran el duelo los padres. Si se complica, lo hijos tendrán dificultades para elaborarlo y esto puede afectar a más generaciones como hemos podido observar históricamente en diferentes partes del planeta en donde a pesar de haber llegado hace siglos siguen teniendo dificultades para  sentirse ciudadanos de pleno derecho e integrados.

La mezcla es un hecho maravilloso y un regalo si tanto los factores personales como sociales acompañan beneficiándose de ello tanto las personas que migran como los autóctonos que seguro, si “rascan” un poco encontrarán en sus genealogía casos de migración aun sin saberlo..

Me gustaría considerar dos características especiales más en donde se elabora también el duelo migratorio. Y serían las siguientes:

> El retorno del migrante es una nuevo duelo migratorio.

Cuando se decide retornar no vuelve la misma persona porque esa persona cambió y también la sociedad a la que perteneció antes de migrar. Y en este caso afecta de muy forma muy importante la ambivalencia éxito/fracaso que comentaba antes. Cómo bien expresa un poema de Gabriel Celaya “al volver, nunca se vuele;” o en otro poema de Cristina Peri Rossi dice: Si volvieran / no reconocerían el lugar / la calle, la casa / dudarían de las esquinas / creerían estar en otro lado.

O en otros casos no se llega a retornar por la razón pero la idea de volver está muchas veces presente y lidiar con ella es un hecho a tener en cuenta en el duelo migratorio.

Después de 18 años en Suiza y aunque siempre piensas en volver, estaba muy a gusto porque teníamos buena calidad de vida. Pero mi familia quería regresar y cuando lo hicimos todo había cambiado mucho. Fue como emigrar de nuevo.

José, retornado a España desde Suiza

> El duelo afecta al que se queda en el país de origen

La decisión de emigrar afecta a la persona que se marcha pero también a las personas que se quedan en el país de origen. Y esto es un hecho muy importante porque ellos viven un cambio, una ausencia, una pérdida y deben elaborar un duelo migratorio sin haber migrado pero al mismo tiempo si.

Este hecho siempre me remite a mis padres y sobre todo a mi madre que trás más de un año emigrado me confesó los siguiente:

Nunca te lo he dicho, pero cuando os marchasteis le dije a tu padre que esta ausencia no la superaría. Ahora estoy mejor aunque es difícil.

Mi madre Valentina

Existen más aspectos y características a más vertientes psicológicas o psicosociales, así como propuestas de fases que puedan vivir los migrantes del que estoy seguro será motivo de otras entradas en este blog.

Para finalizar me gustaría terminar con una bonita reflexión de la escritora Cristina Peri Rossi y que tal vez nos ayude a ilustrar aún más lo que aquí he tratado de exponer: esas dos caras de la migración con todos sus matices.

Por adelantarme a los acontecimientos yo me encontraba sola, enferma, exiliada, lejos de mi ciudad natal, de mi familia, de mis libros, de mis amigos y de todo aquello que fue mi mundo durante los treinta primeros años de mi vida.

Una vez que el dolor aflojó un poco, comencé a decir que el exilio nos proporcionaba  una segunda oportunidad: la de empezar a vivir en otra parte, cuando ya sabemos las dos cosas más importantes en la vida: leer y escribir. (No se consuela quien no quiere. En el fondo soy una optimista.)

Cristina Peri Rossi

Como bien ilustra este texto si logramos nutrirnos y llenarnos de herramientas que todos albergamos y recursos podemos lograr elaborar bien el estrés y duelo migratorio e incluso hacer de la migración lo que en esencia es: tratar de encontrar una oportunidad y un enriquecimiento personal en otro lugar con todas las dificultades que indudablemente puede conllevar

Fuentes:

Artículo > Prólogo del libro “Diáspora: poetas extremeños en el “exilio” (1955 – 1993)” por Víctor Peña Dacosta en Ocultalit

Artículo científico > Migración y salud mental. El síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple (síndrome de Ulises) de Joseba Achotegui

Libro > La pérdida ambigua. Como aprender a vivir con un duelo no terminado de Pauline Boss. Barcelona: Gedisa

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