Cómo conseguir centrar la mente: el valor de la atención

Con cada vez más frecuencia hay adultos que acuden a mi consulta preocupados porque no logran mantener la atención y dudando si tienes un problema más graves como TDHA. Eso me llevo en los últimos tiempos a investigar y profundizar más en esta cuestión.

A ver qué te parecen estas afirmaciones: «Me falta concentración», « he perdido el foco», «me cuesta mantener la atención», «estoy como si no viviera en el presente». Estas son algunas frases que escucho a menudo en las personas que atiendo.

Tal vez que te pueden sonar situaciones como estar viendo una película y a la vez te ves consultando las redes sociales, no se capaz de atender a una persona que te está hablando, entrar en una habitación sin saber a qué entrabas o bloquearte por estar en modo multitarea.

El número de usuarios que buscaban en Google «cómo conseguir centrar la mente» aumentó un 300 % y cada vez más mensajes de personas indicaban que les costaba mucho concentrarse.

Johann Hari

En mis investigaciones di con Johann Hari y su libro «el valor de la atención». Me pareció muy interesante porque hace un recorrido muy exhaustivo, serio y actualizado sobre qué factores, circunstancias y dinámicas personales y culturales influyen en nuestra pérdida de atención.

Nuestros esfuerzos individuales por mejorar la atención pueden verse contrarrestados por un entorno lleno de cosas que la destruyen.

Johann Hari

Preocupado por su propia persona y un familiar cercano decidió embarcarse en un rastreo personal visitando a más de 200 científicos relacionados con la atención y en base a una búsqueda:  La crisis de atención que sufrimos millones de personas en todo el planeta. Esa creciente incapacidad para sentirse presente en el mundo.

¿Cuáles son las claves de nuestra posible pérdida de atención?

Por eso voy a compartir estas causas según Johann Hari y toda su investigación mediante puntos sintéticos y lo más claros posibles:

  • El primero que es importante saber, es que el problema viene de atrás (finales del s.XIX). Lleva decayendo nuestra atención desde al menos desde 1880.  
  • Desde los años 70 se ha multiplicado por 100 los casos de niños con déficit de atención.
  • La tecnología es solo parte del problema y no la principal causa, aunque es un factor clave.
  • La raíz está en nuestra forma de vida.
  • Según el neurocientífico Earl Miller el cerebro está preparado para pensar conscientemente en una sola cosa. Esa es una limitación fundamental y no ha cambiado significativamente en 40.000 años. Por lo que no podemos hacer tantas cosas a la vez y por tanto somos menos competentes (costo de alternancia)
  • El descanso es fundamental y el agotamiento crónico daña gravemente la atención.
  • Los estados de flujo son realmente importantes para comprender la atención porque son la forma más profunda de atención que los humanos pueden lograr. «Es cuando estás haciendo algo y realmente te metes dentro y tu sentido del tiempo se desvanece, tu sentido del ego se desvanece y de pronto han pasado varias horas y no te has dado cuenta. Y se logra con tres claves: reservando una cantidad de tiempo sin interrupciones a una actividad, elegir una tarea significativa para ti y es que tienes que colocarte al límite de tus habilidades, al borde de tu zona de confort.
  • «No es solo que nuestra atención individual se está derrumbando, nuestra atención colectiva también se está derrumbando». Los algoritmos cada vez aprenden más de tus dinámicas van lanzándote cuestiones para atraparte cada vez más. Dinámicas de empresas que tiene un fin: mantenerte más enganchado a lo que quieren. Puedes luchar contra esto pero debes saber que hay una legión de profesionales dedicados a lo contrario. ¿David contra Goliat? Consecuencia: dejamos de atender las cosas verdaderamente importantes. Desde la conciliación familiar a ser ciudadanos comprometidos.
  • Para engancharnos se juega con el sesgo de la negatividad. «A los seres humanos nos atraen más las cosas que nos hacen enojar, las cosas que nos inquietan». Por lo que sesgo de negatividad + algoritmos = sumidero de horas viendo cosas que no ponen frenéticos de enfado. Esta dinámica premia a «personas más crueles, más malintencionadas, que les da un megáfono a los pirómanos». Es decir, el algoritmo actual promueve el odio.
  • «Mucha gente vive en un estado de hipervigilancia constante, como si le atacase un oso por semana» y esto es el efecto que produce el consumo excesivo de redes sociales especialmente en niños aumentando el estrés de forma continuada. Y por tanto tu capacidad de atención se deteriora, tu capacidad de lograr tu objetivos se deteriora, tus espacios para reflexionar sobre tus valores se deteriora, tu capacidad para darle espacio a tu pensamiento crítico se deteriora.
  • Los cambios individuales son muy importantes y posibles con pequeñas acciones cada día, pero no son suficientes porque hay fuerzas fuera de nuestro alcance y si meditamos cada día o generamos buenos hábitos pero si estamos permanentemente bombardeados es más difícil.  De alguna forma el autor afirma y estoy de acuerdo que «hay que pasar a la acción» pero para ello se necesitan por ejemplo políticas laborales más sostenibles que son las que están creando en muchos casos un sistema de burnout galopante.
  • Practicar la divagación mental es una gran forma de cultivar la atención.  «Dejar la mente volar sin control, sin poner un pódcast, sin música, sin hablar por teléfono». 
  • La forma en que nos alimentamos es un factor fundamental.  Por ejemplo «Piensa en un desayuno con cereales azucarados o con bollos de mantequilla. Eso libera una gran cantidad de energía y llena de glucosa tu cerebro. Pero, una hora más tarde, cuando empieza la clase, ya no te queda energía y se produce una gran caída de glucosa. Cuando eso sucede, sufres niebla mental hasta la próxima merienda azucarada». Según Dale Pinnock esto supone una montaña rusa con subidas y bajadas constantes que afectan a la atención. Y esto es importante en la infancia. Pero ¿Cómo convences a un niño que coma un bol de gachas de avena con frutas si el supermercado está petado de productos procesados llenos de colorines altamente azucarados?
  • Otro aspecto básico es la contaminación.  Todos sabemos que no es sana, pero ¿sabemos que causa a nuestro cerebro inflamación cerebral? ¿Y qué investigaciones realizadas en Madrid han encontrado placas y ovillos en los niños parecidas a la que se encuentran en la demencia senil?
  • La sobreprotección y la falta de movimiento en los niños y niñas ha ido aconteciendo cada vez más en cada generación desde hace más de un siglo es un factor principal para tener los problemas de atención entre otros. 

Lo cierto es que,  el libro me dejó un poso pesimista pero al mismo tiempo sinceramente me daba empuje para pasar a la acción y combatir esta situación a nivel personal, mis acompañamientos y con la divulgación,  tomar partido aun sabiendo que tal vez la batalla con lo que nos rodea es complicada. 

 Por eso  espero que estos apuntes extraídos te animen también porque el valor de la pérdida de atención no es ya un proceso individual de mejora que trabajo en mis acompañamientos, es también un proceso que trasciende todo ello y abarcan capas sociales y culturales.

Recuperar nuestra atención me parece  casi un acto de resistencia y de justicia social. 

Carlos Rodríguez


Como acaba afirmando el autor «No somos campesinos medievales mendigando alrededor del castillo del rey Zuckerberg para que nos devuelva algunas migajas de nuestra atención. Somos ciudadanos libres de democracias y dueños de nuestras mentes. Podemos recuperar la atención si nos lo proponemos».

Si quieres tengo esta entrada del blog titulada «Cómo estar aquí y ahora para mejorar la capacidad de atención» que tal sea de tu interés y un buen lugar por donde empezar a nivel individual

Imagen: Image by Freepik

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