El Síndrome del Impostor. Qué es y como superarlo

El Síndrome del Impostor. Qué es y como superarlo

¿Alguna vez has sentido que has tenido suerte en tu trabajo o que no eres tan bueno como tus compañeros en el ámbito que sea? Es posible que alguna vez te hayas podido decir: “no soy lo suficientemente bueno”, “Por qué debería escucharme alguien”, “Más gente sabe más que yo sobre esto” o esto “No puedo fallar”, “Fue pura suerte lo que he logrado” o “Me siento como un fraude”. Estas afirmaciones van asociada en un alto grado al denominado síndrome del impostor. Pero ¿Qué es? ¿de dónde viene? y sobre todo ¿Cómo poder afrontarlo?.

¿Qué es el Síndrome del Impostor?

Las personas que padecen este afección creen que no son realmente merecedoras de sus logros, que no se produjeron por un capacidad propia sino más bien por producto de la casualidad y la suerte. Bravata et al. (2019) sugieren que el síndrome del impostor describe a las personas que “a pesar de sus éxitos objetivos, no logran internalizar sus logros y tienen dudas persistentes sobre sí mismos y miedo a ser expuestos como un fraude o impostor.”

El síndrome del impostor es un sentimiento generalizado de duda, inseguridad e incompetencia a pesar de la evidencia de que uno es hábil y tiene éxito. El término fue acuñado por las psicólogas clínicas Pauline Clance y Suzanne Imes en la década de los 70

Andrea Robinson

A una persona con síndrome del impostor le resulta difícil aceptar los comentarios positivos y los elogios de los demás, y su convicción en sus creencias de ser un impostor se mantiene (LaDonna, Ginsburg, & Watling, 2018).

En lineas generales ha estado muy vinculado al contexto laboral e incluso atribuido más a las mujeres ya que las primeras investigaciones de Clance e Imes (1978), que se centraron en las mujeres de alto rendimiento. pero más lejos de la realidad afecta a un tipo de personas cada vez más amplio y aparecen por igual en todos los géneros, profesiones y grupos étnicos y raciales

¿Acaso en algún momento no hemos pasado por esa sensación de que hemos engañado a los demás sobre nuestras capacidades y no merecemos estar donde se supone que se está por tus capacidades o experiencia? ¿Realmente no nos hemos alguna vez cualquier persona alguna de estas preguntas?:

  • ¿Soy lo suficientemente bueno?
  • ¿Por qué debería escucharme alguien?
  • ¿No sabe todo el mundo más que yo?
  • En pocas palabras, creemos que somos falsos.

Digamos que parece muy difícil atribuir algo positivo los logros que se piensa que en realidad son fruto de algo externo y no tanto relacionado con nuestra capacidades, habilidades o fortalezas.

¿Qué rasgos son propicios a experiementar el síndrome del impostor?

Aunque su diagnostico parece incierto (no es un diagnóstico oficial) y además en gran medida se debería ser muy cuidadoso con las etiquetas en la práctica psicológico, los estudios de Bratava a través de muchos estudios al respecto demostraron que:

  • Los hombres y las mujeres se ven igualmente afectados
  • Algunas pruebas sugieren que la percepción del síndrome del impostor se reduce con la edad
  • Existe una asociación con la depresión, la ansiedad, la baja autoestima y la disfunción social

Langford y Clance (1993) sugirieron que el fenómeno puede ser una respuesta a la inseguridad, la duda sobre sí mismo y el intento de estar a la altura de una imagen idealizada de sí mismo.

Se apunta a que los rasgos de personalidad y el apego son causas internas que determinan en gran medida el sufrirlo: Los que lo experimentan luchan con la autoeficacia, el perfeccionismo y el neuroticismo. Por ejemplo, muchas personas que acaban teniendo estos rasgos de síndrome del impostor se enfrentaron a una intensa presión sobre el rendimiento académico por parte de sus padres en la infancia.

Pero otro otro lado causas externas como las relaciones o las dinámicas sociales vividas. Los entornos competitivos por ejemplo son causa posible de este síndrome.

¿De dónde puede provenir el síndrome del impostor?

Podemos resumir tres áreas importantes de donde provienen:

  • Familia y sociedad: la forma en que la personas ha sido percibida, tratada o juzgada es claves. Por ejemplo en un entorno de infancia en donde el niño ha podido ser tratado en inferioridad de condiciones o comparativamente con otros miembros de la familia. Pero también puede suceder de forma inversa, en donde el niño ha sido tratado de superior y con gran capacidad. En primer caso el niño tratará de demostrar que están equivocados y en segundo lugar el niño puede encontrarse con situaciones de dificultad que le han hecho creer que debe afrontar con facilidad y dudará de sus capacidades

  • Críticas y estereotipos: en este caso la clave es interiorizar una etiqueta atribuida o una crítica recurrente lo que hace que poco a poco se interioricen y creen reflejarlo. Podemos poner ejemplos en relación a las mujeres o los grupos étnicos en donde la etiqueta está muy presente. Si un grupo o personas se encuentra en una posición que no se espera de ella por el propio estereotipo podré ser un caldo de cultivo para sentirse insegura o poder llegar tener la creencia de ser un impostor.

  • Las transiciones vitales, como el cambio de trabajo o la promoción pueden tener un efecto desencadenante ya que puede poner en dudas sus habilidades reales y si podrán estar a la altura de lo que han logrado.

5 tipos y síntomas del síndrome del impostor

Ansiedad, depresión, Burnout, descenso en el rendimiento, descenso de la satisfacción laboral y agotamiento físico son aspectos a los que puede conducir un escaso afrontamiento por parte de la personas que lo sufren

Además de esto, Young (2011) ha identificado que el síndrome del impostor puede manifestarse de cinco maneras diferentes. Aunque puede haber signos y síntomas compartidos, estos cinco subtipos varían un poco en los patrones conductuales y cognitivos debido a las diferencias en la forma en que la persona evalúa la auto competencia.

  • PERFECCIONISTAS

Tienen expectativas muy altas y se basan en la idea de éxito 100%. Tienen miedo a fracasar y a ser criticados. Focalizan su energía constantemente en mejorar las cosas, e incluso los errores más pequeños se convierten en una amenaza importante para su confianza y sus capacidades. Con poca flexibilidad utilizan estrategia, como trabajar horas extras, no hacer descansos, preparación y autocrítica excesiva y deambular en la duda para motivarse y seguir en la rueda. Sus éxitos son auto saboteados negándose los comentarios positivos lo que merma la sana costumbre de tener presente sus puntos fuertes, logros y fortalezas lo que hace que puedan girar entorno a la idea de no ser suficientemente buenos.

  • SUPERHÉROES

Su competencia se basa en su capacidad para realizar múltiples tareas y roles que pueden desempeñar al mismo tiempo. Su visión de sí mismos es negativa, como incompetentes y tienen una visión positiva de los demás como competentes. Se esfuerzan mucho para asegurarse de que trabajan más que los demás y consiguen más éxito en todo lo que hacen. Para este perfil relajarse es igual a pérdida de tiempo por lo que dejan de lado el espacio para sus aficiones.

  • EXPERTOS

Su competencia se basa en lo mucho que saben y por eso creen que tienen que saberlo todo sobre todo. Para ello, recopilan toda la información posible sobre un tema y dedican mucho tiempo, esfuerzo y energía a prepararse antes de pasar a la acción. Pero a pesar de esto parece que nunca es suficiente impidiéndoles participar con otras personas por pensar que no saben suficiente todavía. Es posible que eviten enfrentarse a retos por el hecho de pensar que les falta requisitos.

  • GENIOS

Creen que deben ser genios naturales. Puede que estén acostumbrados a que les vaya bien sin tener que esforzarse mucho para conseguirlo y que tengan un historial impecable a nivel académico. Piensan que cualquier habilidad nueva saldrá a la primera y la dominaran de forma natural. Si les cuesta esfuerzo se considera algo negativo por lo que pueden evitar retos que impliquen un supuesto esfuerzo ya que pone en duda lo buenos que son per se.

  • SOLISTAS

Creen que la competencia sólo se consigue si logran las cosas por sí solas y consideran que pedir ayuda es una debilidad por lo que no les gusta trabajar en equipo.

¿Cómo podemos superar el síndrome del impostor?

La única manera de dejar de sentirse como un impostor es dejar de pensar como un impostor.

Valery Young. Experta en Síndrome del Impostor

El éxito a la hora de abordarlo o al menos reducir el síndrome del impostor puede pasar por estas cinco maneras que propone la Dra. Andrea Robinson y que considero muy acertadas dando grandes resultados:

  • Examinar las evidencias. Si las pruebas sugieren que estás haciendo un buen trabajo, ¿por qué no te lo crees? Deja a un lado las dudas sobre ti mismo y mira los datos.
  • Celebrar los éxitos. Las personas que sufren el síndrome del impostor suelen pensar que sus éxitos son el resultado de la suerte, de un deslizamiento o de la ayuda externa. Aunque hayas tenido suerte o ayuda externa, el éxito sigue siendo tuyo. Asumir este hecho es un gran paso. Intentar lidiar con el sentimiento de culpabilidad y celebra los logros es sano.
  • Recuerda que mucha gente se siente así. El síndrome del impostor está muy extendido, pero rara vez se habla de él; cada persona siente que está guardando un secreto. Una investigación psicológica realizada a principios de la década de 1980 estimó que el 70% de las personas se sienten impostoras en algún momento. En realidad, las mismas personas que temes que te expongan como un fraude probablemente se sientan ellas mismas como un impostor.
  • Fingir hasta que lo consigas. A veces, fingir está bien. Imitando la confianza, la competencia y una mentalidad optimista, puedes hacer realidad esas cualidades en tu vida real.
  • Mantener la humildad. Sufrir un poco de síndrome del impostor está bien. Te mantiene motivado para seguir aprendiendo y trabajando duro. Pero no dejes que tus dudas te impidan ir a por un gran ascenso o disfrutar de tus éxitos.

Otro aspectos que puede ser de gran ayuda para ayudar a superar este escoyo y que propongo son los siguientes:

  • Aumentar la positividad
  • Construir una autoaceptación y autoestima sólida
  • Adoptar una mentalidad de crecimiento
  • Practicar la visualización
  • Regular la autocrítica y fomentar un auto diálogo positivo
  • Utilizar la atención plena (Mindfulness) o técnicas de relajación
  • Adoptar mecanismos de afrontamiento positivos

Cada uno de estos aspectos debe evaluarse individualmente y aplicar el que sea más adaptable a la persona. El existo para afrontarlo parte de una autoconciencia de la situación y un compromiso para poder revertirla o mejorarla y de esta manera poder optimizar el estado de bienestar psicológico y emocional.

Para terminar cómo concluía Jessica Bennet en su artículo How to Overcome ‘Impostor Syndrome’:

Es importante recordar: El fracaso no te convierte en un fraude. Incluso los mejores atletas meten la pata, los mejores abogados pierden casos, los mejores actores protagonizan batacazos. Fracasar, perder y equivocarse en ocasiones forma parte del trabajo. No dejes que eso te defina. Aprende de tus errores y sigue adelante.

Jessica Bennet

Fuentes:
Bravata, D. M., Watts, S. A., Keefer, A. L., Madhusudhan, D. K., Taylor, K. T., Clark, D. M., … Hagg, H.K. (2019). Prevalence, predictors, and treatment of imposter syndrome: A systematic review. Journal of General Internal Medicine35(4), 1252–1275.
Clance, P.R., & Imes, S.A. (1978). The imposter phenomenon in high achieving women: Dynamics and therapeutic intervention. Psychotherapy: Theory, Research & Practice, 15(3), 241.
LaDonna, K. A., Ginsburg, S., & Watling, C. (2018). Rising to the level of your incompetence: What physicians’ self-assessment of their performance reveals about the imposter syndrome in medicine. Academic Medicine93(5), 763–768.
Young, V. (2011). The secret thoughts of successful women: Why capable people suffer from the imposter syndrome and how to thrive in spite of it. Crown Publishing Group.

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