El sentimiento de culpa y la migración [10 posibles causas]

El sentimiento de culpa y la migración [10 posibles causas]

El sentimiento de culpa está muy presente en el universo emocional de los emigrados. Es un sentimiento que tiene diferentes caras y que puede estar presente en diferentes áreas de la vida y la relaciones.

Si quieres escuchar el Podcast Psico-Expat que le dediqué a este tema aquí puedes hacerlo. Si prefieres mejor leer el artículo pues a continuación puedes hacerlo.

¿Qué es el sentimiento de Culpa?

La APA lo describe de la siguiente manera:

Se caracteriza por una valoración dolorosa de haber hecho (o pensado) algo que está mal y, a menudo, por la disposición a tomar medidas destinadas a deshacer o mitigar ese mal. Se diferencia de la vergüenza, en la que existe un fuerte temor adicional a que los actos de uno sean expuestos públicamente al juicio o al ridículo.

APA

La culpa produce un malestar interno que puede producir sufrimiento al generar una conducta que percibimos inapropiada en función en relación con la representación que creemos que es “Ser un buen/a (padre, madre, trabajador, hermano, etc….”. El sentimiento de culpa puede desembocar en una baja autoestima, la autoaceptación vinculado a una dialogo interno poco constructivo.

5 sentimientos de culpa básicos

Se puede partir de las causas generales del sentimiento de culpa. En este caso partimos de cinco posibilidades:

  1. Culpa por algo que se hizo. Este tipo de culpa puede implicar un daño a los demás, tanto físico como psíquico. O porque has violado tu propio código ético o moral. os problemas surgen cuando se rumia esta culpa; es mejor aceptar el hecho de que ha ocurrido, pedir disculpas a la persona o personas a las que se ha perjudicado y, a continuación, averiguar cómo evitar cometer el mismo acto en el futuro.
  2. Culpa por algo que no has hecho, pero que quieres hacer. Es pensar en cometer un acto en el que se desvía de su propio código moral. La clave es aceptarlo y afrontarlos como parte de tu presente y comprometerte a no seguir con ellos si no te benefician.
  3. Culpa por algo que crees que has hecho. Si crees que has hecho algo mal, puedes experimentar casi tanta culpa como si realmente hubieras cometido el acto en sí. La clave es hacer una prueba de realidad y evaluar el nivel de distorsión de tu pensamiento.
  4. Culpa por no haber hecho lo suficiente para ayudar a alguien. A veces este hecho te lleva a ayudar de una forma que supone inviable para ti o directamente imposible pero llevando la carga encima sin ser muchas veces tu responsabilidad. Hay que valorar el deseo de ayudar y la culpa, ser consciente que ayudar con la presión de la culpa detrás tal vez no es la manera más constructiva.
  5. Culpabilidad por sentir que se está mejor que otra persona. Es una experiencia que va desde la comparación ante unas personas que han vivido una situación traumática como la pérdida de un ser querido o un hecho catastrófico hasta la cuestión de tener más éxito que su propios familiares y amigos o que sencillamente les “vaya mejor” la vida a nivel económico por ejemplo.
¿Cómo afecta a los migrantes?

La distancia geográfica con respecto a la familia que implica la migración puede generar ansiedad y estrés de exclusión al no poder estar físicamente nutriendo los vínculos y apegos emocionales. La migración suele conllevar también la percepción del no cumplimiento de diversas obligaciones morales que se consideran importantes realizar por lo que puede producir sentimientos de culpa para las personas involucradas.

¿Qué posibles sentimientos de culpa se pueden experimentar un migrante?

Cada persona experimentará o no los sentimientos de culpa en un mayor o menos grado. No hay que olvidar que cada migración es un mundo, cada migración tiene sus circunstancias. Los posibles sentimientos que se pueden experimentar son los siguientes:

  1. Culpa porque se tienen unas condiciones de vida que no pueden tener sus seres queridos o amigos.

  2. Culpa por no contribuir al desarrollo del país de origen. Es como una sensación “de abandonar el barco”. El proyecto de humor en formato periodístico el Mundo Today hizo una sátira de esto con un video que titulaba “La Guardia Civil estampará la frase «Rata traidora» en los pasaportes de los españoles que se vayan a vivir a Alemania”. Detrás de esa sátira puede subyacer un proceso bidireccional de procesos psicosociales arraigados al sentimiento de culpa o de acusación.

  3. Culpa por la obligación moral del cuidado de los seres queridos que se han quedado en el lugar de origen. También está asociado en el caso de pérdida por fallecimiento en un proceso de culpa al no poder asistir al funeral o participar del ritual de despedida junto a otros familiares.

  4. Culpa por no hacer el suficiente esfuerzo por adaptarse y/o aprender suficientemente rápido el idioma del lugar de acogida.

  5. Culpa por sentir que se pueden perder o no preservan costumbres y tradiciones de su lugar de origen.

  6. Culpa por no mantener el estatus al no haber logrado ejercer todavía o nunca de la profesión en la cual se formaron o trabajaron en su país de origen.

  7. Culpa porque no se están cumpliendo las expectativas que se depositaron en el proyecto migratorio. Estás expectativas pueden estar vinculadas a diferentes niveles (laborales, formativas, familiares, de integración, vínculos sociales etc.). Es un hecho vinculado a la realización personal. O Culpa por no cumplir con una expectativa de regreso que no llega o que no se quiere proyectar ya que la situación en el lugar de acogida es más beneficiosa o sencillamente no se puede volver aunque se solicite o sea autoimpuesto.

  8. Culpa por quejarse de vivencias en el país de acogida, ya que se atribuye moralmente tienen una posición mejor en relación al país de origen y se espera que no se haga. (“Tal vez necesitaría ayuda profesional pero no puedo quejarme, lo tengo todo. Es ridículo. Que me pasa”).

  9. Culpa al no cumplir con las exigencias impuestas o autoimpuestas de dedicación de tiempo a familiares y amigos cuando se regresa de visita. Los famosos maratones de compromisos que a la vuelta precisan de unas nuevas vacaciones.

  10. Culpa por no poder atender más a la familia por teléfono o videollamada aunque objetivamente se esté inmerso en un proceso intenso de adaptación psicosocial y cultural que no permite más espacio. Esto se agrava cuando hay hijos y es obligación moral que los familiares cercanos los vean de continuo para no perderse su crecimiento.

Dentro de todos estos posibles procesos de culpa, el vinculado a la familia suele ser el que mayor presencia tiene. Tanto al estar vinculado al “No poder estar allí cuando se nos necesita” como al “me estoy perdiendo muchas celebraciones y encuentros con los seres queridos”.

El sentimiento de culpa es inevitable, es un juego de negociaciones entre lo que se nos solicita del mundo exterior (familia por ejemplo o la integración en la sociedad de acogida) y el mundo interior que implica equilibrar lo individual y lo colectivo.

Este hecho (en el caso de la relación familiar) es tremendamente positivo en el fondo ya que el proceso migratorio nos ofrece la posibilidad de enfrentarnos a ello y si miramos con atención, observar desde una distancia relativa como el sistema de creencias que llevamos con nosotros nos afecta, como podemos “transgredirlas” para crecer personalmente desplegando aspectos nuevos de nuestra personalidad que de otra manera era difícil hacerlo.

De la misma forma atender a la expectativas tanto propias como externas que nos ayuden a mejorar la experiencia personal y social como migrantes favoreciendo un mejor bienestar psicológico. El sentimiento de culpa es sin duda un proceso con el que debemos convivir y junto al que debemos crecer sin darle la espalda.

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